Cuando las redes sociales son el medio

Si algo hemos aprendido a fuerza de práctica y observación es que la forma de comunicarse está cambiando. Ya no escribimos cartas e incluso el uso de e-mails personales se ha reducido respecto a los primeros años del boom electrónico. Los medios masivos han quedado obsoletos en su concepción tradicional, y a los muchos ejemplos de prensa, radio y televisión que se enfrentaban con la boca abierta a la re(d)volución, solo le quedaron dos opciones: adaptarse y tomar las redes sociales como bandera propia, o darles la espalda y morir.

Mucho se ha hablado de las desventajas de un uso generalizado de las nuevas tecnologías y redes sociales: ¿no es mejor tomar un café frente a frente con un amigo a enviarle una foto de tu desayuno? ¿Dónde ha quedado la reflexividad de escribir una carta? Lo cierto es que estos argumentos más bien románticos tienen su parte de razón, pero si no queremos que la Red se convierta para nosotros en una tela de araña incomprensible y asfixiante, no queda otro remedio que adaptarse a los rapidísimos cambios del planeta. Y estos cambios pasan por una globalización a todos los niveles.

Utilizar las redes sociales, aprender a sacar  el máximo partido que ofrecen, es una oportunidad única para romper el monopolio de la información. A la élite mediática aún le quedan mecanismos para manejar “aquello que es importante y aquello que no”, pero poco puede ignorar en un mundo donde un grito, transformado en hashtag, puede leerse en la otra punta del mundo en menos de 1 segundo.

Las redes sociales transforman las relaciones; la sociedad las toma para el cambio.

Un joven sostiene un cartel con el hasthag "#LiberÁDMe" en protesta por la detención de la profesora mexicana Ángel de María.

Un joven sostiene un cartel con el hasthag “#LiberÁDMe” en protesta por la detención de la profesora mexicana Ángel de María.